Convertí mi vida en una gran aventura

Me llamo Rodrigo y tengo que reconocer que era una persona ansiosa y preocupada. Vivía siempre agobiado con la rutina que tenía trabajando como publicitario en São Paulo (Brasil). Había llegado un momento en mi vida en la que hasta la salud empezó a ir mal. Quería cambiar de rumbo, poder trabajar de una forma más natural, sin presión, sin aquella rutina de desgaste en la que no sobre ni tiempo ni salud, las dos mayores riquezas que tenemos.

¿Cómo me convertí?

Hoy puedo decir orgulloso que todo eso quedó atrás, que me convertí en una persona mucho más tranquila y sólo me preocupo con aquello que puede ser resuelto en el momento en el que ocurre.

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En Septiembre de 2014 comencé un viaje en bicicleta. Salí de Socorro, un pequeña ciudad en el interior de São Paulo. ¿Mi deseo? Pedalear hasta México, casi siempre por la costa.
Calculo que puedo tardar entre tres o cuatro años, pero es difícil realmente saber cuanto durará mi viaje. Entre pedaleo y pedaleo quiero sumergirme todo lo posible (soy Dive Master), hacer fotografías y escribir. No tengo prisa y quiero publicar algunos libros cuando mi viaje acabe, me convertí en un viajero. Además de eso, estoy pasando por escuelas para hablar con los niños y mostrarles la importancia de cuidar el planeta, principalmente nuestros mares y océanos.

Los paisajes que encuentras por el camino son un gran aliciente para mi. La bicicleta de proporciona una proximidad increíble con la naturaleza y las personas. Te hace integrar todo lo que hay a tu alrededor. Es precioso e inolvidable.

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Nunca es fácil, y menos aún un viaje en bicicleta. No tenía experiencia ninguna, pero no sé cómo me convertí en un deportista que no había hecho ninguna preparación física. Estuve planeando este sueño durante dos años y ahorrando dinero con mi trabajo para tener una base económica y poder realizar algunos cursos útiles que me ayudarán en mi camino. Me convertí en lo que yo quería ser.

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Durante el viaje, es fantástico, la mayor parte de mis sentimientos y pensamientos son buenos. Viajar sólo, a merced del tiempo, con sol, lluvia y viento directamente en la piel, es demasiado bueno para ser verdad. Es cierto que de vez en cuando, echas de menos a la familia, a los amigos y se hace casi insoportable, y eso junto con todas las naturales preguntas, dudas e incertidumbre me hacen pensar a veces en volver. ¿La solución a esta crisis? Esperar un poco, siempre ocurre algo bueno y todo vuelve a la normalidad.

Mi principal recomendación es un cliché, pero aún así es muy válida: no deje que las palabras negativas de otros le hagan desistir de aquello que quiere. Deje que digan todo lo que quieran: que es imposible, que eres un loco, inconsecuente o incluso, un vagabundo. Puede ser más difícil de lo que parece, puede que tardes más de lo que tenías pensado y puede que sea más demoledor de lo que imaginabas que podrías aguantar. Pero, si eso es lo que quieres, de verdad, merece la pena ir a por ello.

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Desde el momento en el que convertí mi vida en una gran aventura he viajado por muchos lugares. Esto es lo que más gusto del viaje, conocer a mucha gente, vivir situaciones inesperadas, ser recibido por desconocidos con puertas abiertas y salir de allí con amigos. Aunque esa parte a veces es un poco triste, no gusto de las despedidas. Esta paradoja hace que el viaje sea mucho más interesante.

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La inspiración mayor para hacer estos sueños tiene que venir de dentro. Si eso que te hace vibrar es lo que quieres realmente hacer, ¡hazlo!. Pero sin prisa y evitando actuar por impulso. Planea, investiga, habla. Haz todo con calma para que los imprevistos no causen mucho daño.

Si quieres conocer un poco más sobre mi historia, cómo convertí mi vida en una gran aventura y seguirme, puedes encontrarme en los enlaces que siguen. Me va a encantar conocerte.

www.projetobikeamerica.com
www.bikeamericaprojeto.wordpress.com

Rodrigo Cisman

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