Familia argentina viaja 15 años por el mundo

Herman y Candelaria, la familia Zapp de Cardales, son una inspiración para muchos viajeros. Desde hace 15 años están viajando por el mundo con su coche de 1928 (si haces algo genial tienes que hacerlo con estilo), todo un clásico al que llamaron Macondo y que los ha acompañado por cientos de lugares y aventuras.

¿Cómo lo hizo posible esta familia?

Cuando comenzaron en Enero del año 2000, nadie creyó que fueran a llegar muy lejos, en teoría iba a ser una aventura de seis meses. Tenían su casa, sus amigos…pero realmente lo que les hacía feliz era viajar por el mundo y decidieron hacerlo. Si continuaban esperando el momento perfecto, nunca llegaría, siempre habría alguna excusa, alguna piedra en el camino.

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En estos 15 años ya no son sólo dos personas viajando, la familia ha aumentado y ahora son seis, cuatro pequeños se han unido a la aventura que ahora es también suya; Pampa, quien nació en Alaska, Tehue, en Capilla del Señor, Paloma, en Canadá y el más pequeño, Wallaby, en Australia.

Los comienzos siempre son difíciles, había muchas personas que les hablaban sólo de los problemas que podían encontrar, pero nunca pensaban en que esos miedos están para superarlos. El único miedo de esta familia era perder un día de sus vidas sin hacer realidad su sueño, eso es lo que les ha mantenido en ruta a pesar de todas las contradicciones.

El miedo es que pase la vida sin haberla vivido

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Para financiar el viaje, esta familia han escrito un libro sobre sus experiencias y aventuras, tienen videos en las que te sientes muy cerca de ellos. Además aseguran que la vida viajera es mucho más económica que la sedentaria, no tienes gastos fijos ni facturas que pagar todos los meses. Imagina que en un coche de esas características no se pueden transportar muchas cosas, pero cuanto más ligero se viaja, más lejos se llega. 

Aprendieron que tener poco es tener mucho

Es muy inspirador escucharlos hablar, sentir cómo sus experiencias les han ido madurando y comprobar que, aunque a veces tengamos dudas, cuando persigues un sueño todo se alinea para que sea posible. Las personas son la base de su aventura. Creo que lo mejor es que puedas oírlos por ti mismo.

Hoy, los seis, siguen rodando en el viejo automóvil cuyo promedio son 50 kilómetros por hora. La educación de los pequeños me parece impresionante, ¿quién no querría tener el mundo como maestro y los sueños como metas?

“La vida es una sola y es una locura no seguir los sueños”

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