Lo que aprendí sobre la vida, en las heladerías

Las heladerías siempre fueron un tormento para mi.

Nada que ver con la dieta o alimentación saludable. Nada de eso. Era un motivo mucho más simple: siempre era difícil para mi tomar decisiones.

Y las heladerías son una prueba para las decisiones. Siempre me sentía entre la espada y la pared.

Son muchas opciones. Muchos sabores. Muchos colores. Muchos sabores delaciones. Algunos más dulces. Otros más amargos. Muchos siropes. Muchos ….acompañamientos.

Envidio a las personas que entran en la heladería y piden solo un helado de chocolate. Punto. Sin sirope, sin otro saber. Sin mezclar nada.

la vida

Cuando entraba en una heladería, mi cerebro se volvía loco. Yo quería poder saborearlos todos. Pero al mismo tiempo, era biológicamente imposible, mi cuerpo no aguantaría. También tenía recursos económicos limitados, entonces tenía que escoger bien para no arrepentirme.

Y el miedo a arrepentirme ha hacía pensar mucho. “Pero si tomase ese, voy a arrepentirme de to tomar el otro”.

Resultado: siempre me arrepentía.

Resultado #2: siempre salía con la impresión de que la experiencia podía haber sido mejor.

Entonces paré de pensar en todas las posibilidades. Paré de intentar hacer la elección perfecta.

Hoy intento no mirar para todas las posibilidades. Veo la primera que me apetece y paro de analizar. Confío en que no fue una casualidad que pensé en ella como primera opción.

Hago la misma cosa en los restaurantes al mirar la carta.

Mi vida quedó más simple y paré de gastar energía con elecciones.

la vida

¿Y qué tiene que ver con la vida?

Tiene todo que ver. La vida es la mayor heladería del mundo.

Es una área de infinitas posibilidades.

Puedes pasar tu vida entera intentando descubrir cuál es el helado ideal para ti. Puedes hacer millones de análisis para minimizar el impacto de la elección equivocada. Puedes hacer cursos y procesos de de autoconocimiento para descubrir el tipo de helado para el que naciste.

Y si piensas de más, cuando compres el tuyo, te vas a arrepentir. Siempre es posible hacer una elección mejor.

Esto vale para el trabajo, la casa, las relaciones sociales, las compras, los libros, los productos, la dieta, los eventos, los viajes.

Siéntete bien con tus elecciones. Cada elección es apenas una elección.

No existe el helado perfecto hecho para ti. No existe la elección perfecta.

Al final de cuentas, lo que vale es conseguir saborear bien lo que elegiste.

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