Viajar en familia; pequeña casa, mundo grande

¿Quiénes son Our Open Road?

Somos nómadas de corazón, y siempre hemos encontrado una manera de viajar dentro de nuestras posibilidades… nunca tuvimos tarjetas de crédito, TV por cable o un coche que pagar a plazos; creemos en la inversión en nuestro presente en lugar de pagar a un sistema que no nos sirve. Así que antes de empezar, nuestras vidas ya estaban llenas de aventuras incluso en nuestra propia casa. California tiene pequeños rincones y grandes extensiones que son un paraíso natural y alimentaban nuestra pasión por los viajes y  los sueños de una vida desconectados.

Adam creció viajando entre California y el Pacífico Noroeste antes de que su familia se instalase en las montañas del desierto, dónde su padre construyó la casa dónde vivirían fuera de las convecciones hasta que cumplió los 15 años. Emily pasaba los veranos viajando la parte occidental de EE.UU. “empaquetada” en el parte posterior de la caravana familiar, explorando los Parques Nacionales y pequeñas ciudades. El “viajar en familia” está muy dentro de nosotros y estas primeras experiencias fueron esenciales para lo que somos.

Nos conocimos en 1998 en la Escuela de Arte de Los Angeles, California, empezamos a salir 2 años  y el resto es historia… Viajando por California bajo nuestros limitados presupuestos universitarios, soñábamos con ver el mundo en general. Nuestro primer viaje internacional juntos fue a Tailandia en 2003, lo que encendió un insaciable deseo de ver más de este planeta mágico.

viajar en familia

Una vida de viaje

Antes de salir a viajar continuamente, ya sabíamos organizarnos para viajar fines de semana, siempre estábamos buscando nuevos lugares, camping, senderismo y exploración. Eso se mezclaba con la oferta cultural de la ciudad, conciertos, cenas o pasar tiempo con los amigos en casa. Adam hacía arte y surfeaba, evitando trabajar para otra persona siempre que le fuese posible, y yo buscaba en todos los rincones del mundo de la moda.

Adán y yo hemos viajado juntos durante más de una década, siempre maquinando nuestra próxima aventura. Nuestra gran aventura se fue formando a partir de piezas que íbamos reuniendo en el camino y que queríamos compartir con nuestra “futura familia”; como la sonrisa de una madre que lleva a su bebé una mochila delantera en una gran caminata en Nueva Zelanda, y en una pequeña isla en Tailandia, dos niños que nos contaron cómo navegaban alrededor del mundo con sus padres. Cuando Emily estaba embarazada de Colette, Adam estaba trabajando en un proyecto, en la India y Nepal para 6 meses. Cuando eso fracasó, sabíamos que el tiempo había llegado para planificar nuestro propio “grand voyage”. Necesitamos un año de conspiraciones y planificación, escatimando y ahorrando, montando un vídeo de crowdfunding para pre-vender la obra de Adán, vendimos nuestras pertenencia, recaudando fondos en el restaurante de un amigo, soñando e investigando mucho antes de que estuviésemos listos para salir.

viajar en familia

Todo surge saliendo de tu espacio de confort

Salimos en busca de superar nuestro espacio de confort y entrar de lleno en el mundo, listos para aprender, una aventura que se iniciaría en nuestra puerta y nos llevaría a un país extranjero en el primer día. En 5 meses hicimos lo que habíamos planeado para hacer en un largo viaje de 1 año, como ya estábamos saliendo de Colombia para entrar en Ecuador, teníamos aproximadamente 8 semanas para llegar a la Tierra del Fuego antes de que el tiempo hiciese improbable llegar a nuestro destino más austral, Ushuaia. Así que pusimos todas las opciones sobre la mesa, decidiendo abrazar un futuro desconocido y las recompensas de una marcha lenta. Sabíamos que estábamos (y estamos) en el viaje de nuestras vidas y estar corriendo para marcar lugares visitamos era algo muy distante al propósito de nuestra partida.

En octubre de 2012 fuimos a Bajo México el día 1º. Al final de la tierra, enviamos la VAN de La Paz a Mazatlán, luego continuamos a través de México continental, luego Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá. Nos movimos bastante rápido por Centroamérica tratando de mantenernos ‘a tiempo’ para nuestro plan de 1 año y sabiendo que tendríamos la oportunidad de profundizar en nuestro viaje de regreso. En Panamá, enviamos nuestra VAN en un contenedor de carga compartida a Cartagena, Colombia y volamos pocos días antes del segundo cumpleaños de Colette. Colombia, Ecuador, Perú, una frontera hop a Chile y al Perú, donde volamos de vuelta a los Estados Unidos para una visita que duro un año. El segundo año, volvimos a Perú descubriendo que Emily estaba embarazada de Colette, bajamos a Chile, aventurándonos por el sur hasta el norte de la Patagonia, cruzado hacía Argentina y hasta llegar a Brasil. Estuvimos en Florianópolis, Brasil,  por 2 meses y medio, ¡dónde dimos la bienvenida a nuestra nueva hija Sierra Luna en junio de 2014! Nuestro viaje anual de regreso a California llegó un poco temprano, pues amigos y familia estaban ansiosos por conocer a Sierra.

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En octubre de 2014, Adam tenía una exposición de arte en solitario titulado “Terra Incognita”, que contó con más de 50 nuevas obras collage, fotografía, pintura original y técnica mixta. Emily ahora ha acogido dos “Puertas Cerradas” pop-up con 6 cursos de cenas vegetarianas inspiradas por nuestro tiempo en la carretera, cocinando para hasta 45 personas, compartiendo las historias de cada curso fijado en un ambiente íntimo.

Regresamos a Brasil y celebramos nuestro aniversario de 2 años, pasando luego a Uruguay, luego a Argentina y a Chile, llegando finalmente a nuestro destino más al sur en la Bahía Lapataia.

Lentamente serpenteando a través de Tierra del Fuego y la Patagonia por más de 6 meses fue increíble. Volvimos en Estados Unidos por tercera vez para celebrar un par de bodas de la familia, volviendo al final del invierno sudamericano. Más recientemente, hemos disfrutado de esquí y snowboard en el norte de la Patagonia, y estamos profundizando en la escalada. Cruzamos de nuevo Chile y recorrimos la isla de Chiloé. Nuestro aniversario del 3er año es la próxima semana, y estamos actualmente en Pucatrihue, Chile, donde hay atisbos de choque primaveral con los últimos del invierno.

¡Esa decisión de no ir marcando lugares visitados sino lugares vividos lo cambió todo! No teníamos los medios económicos para mantenernos en el camino durante tanto tiempo, pero nos sentimos seguros de que con nuestros corazones abiertos y cabezas unidas, podríamos buscar la manera de apoyar nuestra vida en la carretera. Nuestras necesidades económicas eran mínimas: alimentos, combustible y no mucho más. Hablamos de hacer malabares en los semáforos de la calle (un talento que ninguno de nosotros poseía), podíamos convertir la furgoneta en una cocina móvil y vender alimentos después de que los bares cerraran (no era muy propicio para tener un niño pequeño), Adam podría trabajar acompañando a un  instructor de buceo a hacer fotografías submarinas (divertido si quieres vivir en alguna parte, pero no demasiado nómada), así llegamos a reflexionar sobre la idea del Bazar 24 horas – ¡instantáneamente supinos que habíamos encontrado nuestro ganador!

viajar en familia

Es increíblemente liberador no haber decidido volver a la seguridad de la vida normal, en California, y ver que nuestra lluvia de ideas se convirtió en un negocio viable. Bazar 24 horas ha creado un círculo, que conecta a artesanos, a un público internacional y a nosotros. Todos los artesanos con lo que trabajamos son ayudados a compartir sus bienes con un público más amplio y conseguir un salario más justo; apoyar la tradición y el proceso en las artes es infinitamente gratificante para nosotros como artistas. Este flujo económico, el arte y la inspiración es una combinación que sólo podríamos haber soñado antes de nuestra partida, y estamos encantados de ahora poder llamarlo nuestra realidad de trabajo.

Bazar 24 horas es una venta relámpago en el cual actuamos como curadores, creemos en el comercio justo y en los bienes artesanos. Los artículos pueden ser alfombras, textiles, mantas, ropas, sombreros, joyas, máscaras y varían de acuerdo a nuestra ubicación. Los artículos únicos están disponibles por un tiempo limitado y se envían a todo el mundo directamente a la puerta de nuestros clientes.

Como nuestros ingresos estables, hemos podido diversificarnos incluyendo nuestro propio trabajo en diversas publicaciones impresas y en línea, a través de la fotografía de Adam acompañado con la escritura de Emily. También hacemos trabajos pagados, produciendo contenidos con fotografías originales para todo tipo de audiencias.

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En el camino, dependemos el uno del otro para ser para ser muchas cosas mutuamente – amigos, amantes, co-padres, navegantes y pilotos. Como dos pesos que buscan el equilibrio, cada uno usa sus puntos fuertes, ya que se necesitan y aprendimos como este viaje nos empuja a los límites de nuestro conocimiento más antiguo. Después de 3 años en la carretera juntos casi todo el tiempo, nuestras raíces son más profundas y más entrelazadas que nunca, y ¡todavía seguimos gustamos mucho el uno del otro después de tanto tiempo juntos! Es decir, el 99% del tiempo.

Viajar en familia

En este viaje, estamos abrazando la vida como una forma viajar en familia. Buscamos y disfrutamos del intercambio cultural con las personas que encontramos y descubrimos que nuestras hijas son la llave mágica que lo hace tan fácil. Con ellas, somos más que viajeros del primer mundo, somos una familia, y eso nos hace menos distantes y más accesibles a muchas personas. Surfeamos, compramos en pequeños mercados, hacemos escalada, visitamos museos, vamos de excursión, hacemos nuevos amigos, hacemos senderismo, conducimos, y tenemos un millón de fotografías, que compartimos en nuestro blog, en Instagram y en FaceBook. Disfrutando de la belleza del mundo natural es donde encontramos la mayoría de la paz. Después de 3 años de viajar en familia, hay tantas experiencias, grandes y fugaces, que han dejado una huella en nuestros corazones y almas.

Nuestro lugar favorito es el siguiente lugar. Todavía estamos muy enamorados de esta vida basada en viajar en familia, cuando cambien las cosas, reajustaremos y pondremos rumbo en consecuencia.

viajar en familia

¿Nómadas? ¿Hay alguna duda?

Creo que encajamos la descripción de ‘nómada’ bastante bien, tenemos lugares a los que volvemos (como California para visitar familiares y amigos), pero pasamos la mayor parte de nuestro tiempo de forma itinerante.

Nuestros giros y vueltas están determinadas por muchos factores, tanto espontáneos como planificados, dentro de un gran esquema o a diario. El tiempo y las finanzas ayudarán a determinar cuáles son las actividades que vamos a hacer. Sintonizando con la energía de un lugar, decidimos dónde acampar y el tiempo que nos quedaremos. Tenemos una vaga idea de dónde queremos estar, digamos, una temporada, o tenemos que estar en un cierto lugar para conocer a alguien en 3 meses, por lo que ajustamos nuestro trayecto en consecuencia. Desde el principio hemos adoptado una norma permanente de que si uno de nosotros no le gusta un camping, nos movemos, sin hacer preguntas. En el camino, te liberas de tantos filtros externos que tu intuición es el mejor regalo, más vital.

Estamos enamorados de la amplitud y la diversidad que hemos encontrado en el camino. Adoramos las altas montañas y océanos cálidos y las maravillas culturales de las grandes ciudades y el lento encanto de las pequeñas ciudades, los bosques profundos y los grandes desiertos – así que el estilo de vida basado en viajar en familia nos viene bastante bien, donde quiera que sea.

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Vuestra casa

California será siempre nuestra casa- es donde están nuestros viejos amigos y casi toda nuestra familia – pero es UNA casa, no LA casa. “CASA” es ahora una palabra flexible que es mucho mayor que los límites de una estructura. La llamamos la VAN CASA, pero sobre todo nuestra casa está en el mundo.

En nuestra VAN todo tiene que ser lo suficientemente resistente para soportar temperaturas extremas, las largas distancias en carreteras llenas de baches y cambios de de super-seco a humedad- pesada por lo que es un caso real de forma y función. Adam pasó mucho tiempo investigando y preparando la VAN, cambiando el motor, diseñando un sistema de seguridad, instalando un nuevo refrigerador, construyendo unos asientos delanteros para niños hechos de desmontar el asiento de un viejo coche.

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Diez meses después de iniciar el viaje, él hizo cajas de refuerzo para poder dejar las maletas allí y salir. Emily hizo cubre asientos, tiñó algunas cortinas y uso telas para el asiento trasero. En el camino, Emily alquiló una vieja máquina de coser industrial para modificar una alfombra hecha a mano y cubrir el sueño con una única pieza. Es el espacio de la mayoría de los vestidores, no tenemos espacio para nada que no sea esencial, por lo que los colores brillantes y el patrón negro añadía nuestro toque personal a un espacio pequeño.

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Tal vez algún día podemos llegar a ser menos nómadas – un sueño sería abrir un refugio ecológico con un jardín orgánico, un pequeño restaurante, un estudio de arte y una ola perfecta en el frente … pero eso significa estar en un solo lugar. Por ahora nuestros corazones y nuestra vida están en el camino y cada día sigue siendo una emoción.

Our Open Road
Adam, Emily & the girls

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